El metamizol (DCI), también conocido como dipirona

El metamizol (DCI), también conocido como dipirona, es un fármaco perteneciente a la familia de las pirazolonas, cuyo prototipo es el piramidón. Es utilizado en muchos países como un potente analgésico, antipirético y espasmolítico. El principio activo metamizol puede presentarse en forma de metamizol sódico o metamizol magnésico.


El metamizol fue sintetizado por primera vez por la compañía alemana Hoechst AG (ahora absorbida por Sanofi) en 1920, y su producción masiva comenzó en 1922. En todo el mundo su adquisición y compra fue libre (sin exigir prescripción médica) hasta los años 70, cuando se descubrió que existía riesgo de agranulocitosis, enfermedad muy peligrosa y potencialmente mortal. Sigue habiendo controversia con relación a su nivel de riesgo. En varios países, las autoridades médicas han prohibido el metamizol (antiinflamatorio) totalmente o han restringido su uso, autorizándolo exclusivamente bajo prescripción médica.Wikipedia


La dipirona es un fármaco analgésico del grupo de los AINE. Efectos secundarios adversos y contraindicaciones.


La dipirona es un antiinflamatorio no esteroide con propiedades analgésicas y antipiréticas. Está indicado para las cefaleas, neuralgias, dolores reumáticos o dolores asociados a los periodos postoperatorios. También suele emplearse como antipirético en aquellos casos donde el ácido acetilsalicílico está contraindicado. Su mecanismo de acción es parecido al de otros AINE,s.

La dipirona se adquiría libremente hasta la década de los 70 del pasado siglo, momento en que se alertó del riesgo que entrañaba el uso de este medicamento, sobre todo debido a la posibilidad de contraer agranulocitosis, una grave enfermedad que puede llegar a ser mortal. Desde entonces existe controversia sobre la utilidad de la dipirona. De hecho, en algunos países, como Estados Unidos, Suecia o Alemania, está prohibido por las autoridades médicas, mientras que en otros países, el empleo de dipirona se encuentra restringido.

Teniendo en cuenta que se trata de un medicamento que no cura ninguna enfermedad, sino que, principalmente, actúa de analgésico, y teniendo en cuenta, también, que existen alternativas con menor riesgo, parece lógico que la polémica sobre la utilización de la dipirona siga bien viva. También es cierto que otros datos señalan justo en la dirección contraria. Cifras extraídas del “American Journal of Epidemiology” de 1995 y que contemplaban los casos de agranulocitosis, anemia aplásica, anafilaxia y desórdenes gastrointestinales, concluyeron que las cifras mortales para la dipirona ascendían a 25 de cada millón, mientras que para la aspirina eran 185 casos y 592 para el diclofenaco.

Dosis de dipirona

La dosis administrada por vía oral en los casos de dolor de intensidad moderada será de 300 mg. diarios de 1 a 3 veces al día. También puede administrarse por vía intramuscular o intravenosa lenta.

Para el alivio del dolor postoperatorio se administrarán entre 300 mg. y 2 g. hasta lograr el efecto deseado, con una dosis máxima de 6 g. Por lo que respecta a los niños la dosis será de 7 a 25 mg. por kg. de peso hasta un máximo de 40 mg. por kg. de peso al día.

La administración de dipirona por vía rectal será, en el caso de los adultos, de 1 a 3 g. al día, mientras que en los niños será de 0.5 a 1.5 g. al día.

Efectos secundarios y contraindicaciones de la dipirona

Los efectos más habituales asociados a la dipirona incluyen las náuseas, vómitos, mareos y las molestias epigástricas. Más raramente pueden aparecer otros efectos indeseables como la leucopenia, anemia aplásica, reacciones alérgicas cutáneas, trombocitopenia, irritación o hemorragia gástrica, estomatitis ulcerosa, hepatitis, nefritis o la anteriormente mencionada agranulocitosis, que puede presentarse con una única dosis y que varía de un entorno geográfico a otro.

La dipirona está contraindicada en todos aquellos pacientes que presenten hipersensibilidad a las pirazolonas o trastornos sanguíneos (discrasias). En los tratamientos prolongados debe prestarse especial atención con respecto a los riesgos hematológicos.

La dipirona en el embarazo y la lactancia

Las recomendaciones indican no administrar la dipirona durante el primer y el último trimestre del embarazo. Durante el segundo trimestre se deberá valorar el beneficio del tratamiento frente a los posibles riesgos que entraña el uso de este fármaco, o bien utilizar otro tipo de medicamento similar. En cuanto a la lactancia se sabe que los metabolitos de la dipirona se excretan en la leche materna, por lo que se recomienda evitar la lactancia, al menos, hasta transcurridas 48 horas después de haber sido administrada la dipirona.Fuente:http://suite101.net/


El metamizol sódico -más conocido bajo el nombre comercial de dipirona- es el medicamento de uso masivo más utilizado en Chile y en general en todos los países del tercer mundo. La razón es simple y concreta: es lejos el más barato, a lo que se suma que tiene tres acciones en una -analgésico, antinflamatorio y antipirético- y se vende sin receta médica. Tanto así, que uno puede comprar una tirita en el negocio de la esquina o hasta en la micro, al punto de olvidar que se trata de un remedio y no de una pastilla de menta.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. En 1977 la FDA retiró los productos con metamizol sódico del mercado norteamericano y prohibió su exportación el 27 de junio de ese año. La decisión fue tomada después de recibir informes sobre varios casos de granulocitosis -pérdida severa de góbulos blancos debido a daño en la médula ósea- provocada por su uso, en ocasiones con resultado fatal.

Y es que la FDA consideró que la granulocitosis no puede ser prevenida eficazmente, ya que el daño puede producirse a las pocas horas de la administración del medicamento, concluyendo que los riesgos eran mayores que los beneficios.

Al poco tiempo se sumaron los países europeos totalizando hasta ahora unas 21 naciones que tienen prohibido su uso, en su mayor parte anglosajones. Dinamarca lo hizo en 1979; Alemania en 1987; Italia en 1979. Está restringida o prohibida en Israel, Bélgica, Malasia, Bahrein, Grecia, Irlanda y Suecia.

En México no se ha aprobado su uso pediátrico, en Venezuela está prohibida su utilización y venta y en Perú el etiquetado advierte tanto del peligro de la granulocitosis y que debe usarse con prescripción médica.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) alrededor de los años 70, diez años después de su irrupción en el mercado, este medicamento fue asociado al igual que otras pirozolonas con serias y en ocasiones fatales reacciones lo que provocó que se le retirara del mercado.

Y si bien el informe de la OMS reconoce que la incidencia ha sido debatida, "el resultado de un amplio estudio internacional publicado en 1986, confirmó la existencia de una relación causal con la granulocitosis, aunque no así con la anemia aplásica".

En Alemania el doctor Peter Schnhfer, quien vino a Chile hace unos meses a dictar una charla sobre el tema, confirmó que en su país uno de cada 20 mil pacientes que consumía el fármaco sufrieron granulocitosis.
Fuente:http://www.mercuriovalpo.cl/

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